La mayoría del software guarda todo para siempre, «por si acaso». Nosotros hacemos lo contrario: Athos escucha, escribe la ficha, y el audio se destruye solo. Lo que queda es la historia clínica que tú firmaste — nada más.

Es una decisión de fondo: el diagnóstico, el criterio y la firma son tuyos, siempre. Athos escucha, escribe, sugiere y te muestra de dónde salió cada cosa — revista, año, DOI, para que lo abras tú mismo. Pero no decide por ti, y no manda nada clínico a un cliente sin que tú lo apruebes.
Un software que diagnostica te vuelve responsable de una decisión que no tomaste. Nosotros hacemos lo contrario: te devolvemos tiempo para que la decisión sea tuya, con más información y menos papeleo.
El audio de la consulta existe solo para que Athos escriba la ficha. Cumplida esa tarea, deja de tener razón de ser — así que se borra. Cuatro días es el margen para que puedas comparar la nota con lo que se dijo, si quieres. Después, no.
No lo usamos para entrenar modelos. Ni el audio, ni las fichas, ni las conversaciones. Athos aprende de literatura veterinaria publicada, no de tus pacientes.
Automático, sin que tengas que pedirlo. No hay una copia «de respaldo» en otro lado.
Por defecto, nunca. Si algún día quisiéramos aprender de datos reales, te lo pediríamos explícitamente y te pagaríamos por decir que sí — nunca a tus espaldas.
Athos escribe y sugiere. Tú revisas y firmas. Ni la ficha ni una respuesta al cliente salen sin que las apruebes.
Ley 576 · Art. 61Tus consultas no se mezclan con las de ningún otro veterinario. Tú controlas el dato de tus pacientes.
Ley 1581Los exportas cuando quieras, en formato abierto. Entrar es fácil; irte también. No guardamos tus fichas para obligarte a quedarte.
Antes de grabar, el titular autoriza. Se captura una sola vez y cubre a todas sus mascotas — sin fricción en cada visita, con respaldo legal.
Ley 1581La clínica es la responsable del tratamiento: define para qué se usan los datos de sus pacientes y titulares. Es tu información, y las decisiones sobre ella son tuyas.
Tuvetia es el encargado: procesamos el dato para prestarte el servicio, siguiendo tus instrucciones y la ley. No es nuestro para hacer con él lo que queramos.

No. Athos transcribe la consulta de forma automatizada para escribir la ficha; ninguna persona de Tuvetia escucha tus grabaciones. Y el audio se borra a los 4 días. Athos oye para escribir, no para vigilar — cuando lo minimizas, corre como «Athos en silencio»: sigue tomando notas de la consulta en curso, nada más.
No. Athos se entrena con literatura veterinaria publicada y revisada por pares, no con tus pacientes. Si alguna vez quisiéramos aprender de datos clínicos reales, sería con tu permiso explícito y pagándote por ello — jamás por defecto ni en silencio.
No. Todo lo clínico se detiene y espera tu aprobación. Athos puede agendar y confirmar citas, pero cualquier mensaje con contenido clínico te lo deja como borrador — tú lo apruebas, editas o lo respondes tú mismo.
Sí, cuando quieras y en formato abierto. Tus pacientes, titulares e historias son tuyos. No los retenemos para obligarte a quedarte — de hecho, la mudanza fácil es parte de lo que ofrecemos.
En un espacio aislado por veterinario, bajo la Ley 1581 de protección de datos de Colombia. La clínica es responsable del dato; Tuvetia solo lo procesa para prestarte el servicio.

Pregúntanos directo. Te contesta un fundador, no un formulario.